martes, 16 de diciembre de 2014

Un trago más.

14 de diciembre del 2014, 2:31 am. 

 Suele ser extremadamente triste, el hecho de que, la chica que te gusta te rechaza por alguna estúpida razón... Pero, suele ser mucho más triste, el hecho de que, la chica que te gusta te rechaza por ninguna razón... O al menos es eso lo que te hace creer.  La última vez que necesite tomar un buen trago... A ver, ¿cuando fue? Hace mucho tiempo, sí. Recuerdo claramente las fallas en mis antiguos amoríos. Un hombre cuerdo en promedio, suele necesitar mínimo un par de docenas de tragos para desahogarse en solitario. Pero un hombre como yo no necesita eso. A veces tan solo necesitamos un trago y una buena compañía... Y con buena compañía me refiero claro, a un buen amigo que te entienda. Mi problema es que mis amigos no existen, o bueno... Son imaginarios quizá. Quizá están en mi cabeza. Quizá estoy loco. O quizá yo los imagino en mi cabeza, pero no por locura, sino por necesidad. 

 Bar - "El libro abierto"

 Que curioso nombre para un bar - Pensé mientras cruzaba la entrada del local.

Una vez adentro, me limité a mirar a las personas que ahí habían. Sentados en la barra, estaban solo dos chicos, uno de ellos de tez morena, alto y de contextura atlética. De hombros anchos y brazos muy bien definidos. El otro por su parte, tenía una contextura similar al primero aunque era más bajo de estatura. Mientras que en una mesa alejada un tipo con traje elegante tomaba tragos solos, quise acercarme, pero quise a la vez, entender su distanciamiento del resto como "un deseo de estar solo",así que me limité a quedarme de pie un par de minutos y luego caminé hacia la barra. Me senté justo al lado del chico alto, quién me miró detenidamente.

- Necesito un trago... - Le dije casi en silencio al cantinero.
- ¿Un trago de qué, mi amigo? - Respondió siendo simpático.
- Antídoto para el mal de amor estaría bien, por favor - Respondí con un tono un tanto desairado.
-  Jajajajajaja - Rió el cantinero -. El antídoto para el mal de amor amigo mío, es algo que no se consigue aquí - Dijo en referencia al estante donde estaban colocadas la gran mayoría de sus botellas -. Sino aquí - Continuó mientras señalaba mi pecho.

 Sonreí y le pedí un simple trago de whisky. El chico alto que se encontraba sentado a mi lado continuaba mirándome, lo cual me ponía extremadamente nervioso. 

- Va, colega... Será mejor que te detengas. Estás poniendo al chico un tanto nerviosillo tío - Dijo el chico más bajo, con un relajado acento español.
- ¿Nervios? - Preguntó el chico alto, con un tono un tanto frío -. Ese es el problema con los humanos - Continuó autorespondiendose -. No se permiten tener el control sobre ellos mismos.
- No le hagas caso a este tío, lleva un par de tragos encima y este pringao se cree un ángel, o peor - Me dijo el chico de baja estatura y acento español -. Eh por cierto, ¿de casualidad tienes nombre? - Me preguntó.
- Javier Barreto - Respondí tranquilo, mientras tomaba del vaso que me había servido el cantinero -. ¿Ustedes?
- Hugo Olivera Castro - Me dijo el chico de acento español -. Pero los colegas me llaman Hache - Dijo sonriendo y pidiendo un par de tragos más.
- Mi nombre es Patch - Respondió el chico alto -. Patch Cipriano, claro.
- Un placer, Patch y Hache, un placer - Dije en respuesta a sus presentaciones.
- ¿Que te trae por aquí, Javier? - Preguntó Patch.
- No lo sé - Respondí.
- Una chica, eso es seguro - Dijo Hache mientras tomaba de su trago.
- No, no es la chica... Es el rechazo de una - Dijo Patch, como si el, incluso me entendiera mejor que yo y lo cierto, es que hasta el momento lo hacía.
- Quizá - Respondí cortante, intentando eludir el tema.
- Ese es el problema de la atracción entre humanos... - Continuaba Patch -. Nunca sabes si será correspondida.
- Esa frase parece sacada de un libro tío - Dijo Hache, mirando a Patch un tanto extrañado.
- Es correcto, del mío - Dijo Patch en respuesta, tomando un trago a fondo blanco -. ¡OTRO TRAGO CANTINERO!

 Sonreí ante la situación, pues lo correcto era, que Patch estaba en lo correcto. Los tres giramos nuestras cabezas hacia la entrada del Bar pues, un chico había entrado. El chico era de estatura media, de aires rubios, tez blanca y ojos claros.

- ¡Eh, Gus! - Gritó Hache -. ¡Ven a tomarte un trago con nosotros colega! - Continuó gritando Hache.

 Gus sonrió, caminó con un paso bastante brusco hacia la barra, y se sentó a mi lado. Me miró, sonrió, y se presentó.

- Augustus Waters... Pero prefiero que me digan Gus - Dijo Gus sonriendo tranquilamente -. ¿Que te trae por aquí? Nunca antes te había visto.
- Javier Barreto - Respondí -. No lo sé, solo... Llegué.
- Javier está despechado - Añadió Hache, mientras golpeaba la barra con su vaso vacío -. Le han rechazado - Susurró.
- Suele ser entendible - Dijo Gus, sacando un cigarrillo y colocándolo en su boca sin encenderlo.
- ¿Es una metáfora? - Pregunté.
- En efecto - Dijo Gus, ofreciéndome sacar un cigarrillo de su caja .
- Yo tengo la mía... Una metáfora claro - Le dije mientras sacaba uno y le devolvía la caja a Gus.
- Me gustaría saber si puedo entenderla - Dijo Gus un tanto curioso.
- Yo también... - Dije suspirando.
- ¿Tu metáfora? - Preguntó Gus.
- No... A su ángel - Respondió Patch.
- Si te duele, déjalo salir - Me dijo Gus, dándome un par de palmadas en la espalda -. Así es el dolor, el demanda ser sentido.
- ¿Cual fue su problema? - Preguntó Hache.
- No lo sé... Y en serio me gustaría saberlo - Respondí tomando un trago a fondo blanco.
- ¡Buh! - Exclamó Patch.
- ¿Que le hiciste? - Preguntó Gus.
- Intenté enamorarla - Respondí.
- Quizá ese fue el problema - Dijo Hache.
- ¿Intentar y no lograr? - Preguntó Gus.
- No - Respondió Hache tomando un trago -. Probablemente fuiste demasiado cursi.
- Lo dice el tipo que declaro su amor pintando "Tu y yo a tres metros sobre el cielo" en un puente - Dije mientras todos reían -. Lo curioso de estas cosas mi amigo - Continué, poniéndome serio y tomando otro trago de whisky -. Es que te hacen hacer cosas que jamás creíste que harías.
- Bien dicho - Dijo Gus.

 Continuamos tomando y charlando, me dediqué a oír las historias de cada uno de ellos. Hasta que la puerta del local nuevamente se abrió y dos chicos más entraron. Uno de los chicos se despojó de su chaqueta, dejando al descubierto un cuerpo de típico luchador atlético y cubierto de tatuajes. Su cabello estaba casi a rapas. El otro se acercó a la barra mientras el primero le seguía.

- Va, ¿que nos hemos puesto de acuerdo sin saber? - Preguntó Hache.
- Puede ser - Respondió Gus, sonriente.
- Esto no es normal - Respondió Patch.
- Vaya... Pero chicos... Cuanto tiempo - Dijo el chico que se había acabado de despojar de su chaqueta al entrar al bar.
- La leyenda del ring - Dijo Hache mientras estrechaba su mano con la del chico.
- El mítico de las calles - Dijo el chico en respuesta -. Pero cuanto tiempo.
- ¿Que ha sido de ti, Travis? - Preguntó Gus.
- Todo ha sido exageradamente normal - Respondió Travis -. ¿Un chico nuevo? - Preguntó.
- Se llama Javier - Respondió Patch.
- Y esta despechado - Añadió Gus.
- Le han rechazado - Susurró Hache.
- Estoy aquí, pandilla de patanes - Dije en defensa.
- El osado está en silencio - Dijo Gus.
- ¿Que hay de nuevo Cuatro? - Preguntó Hache.
- Bueno, hice un nuevo amigo, al igual que ustedes - Respondió Cuatro.
- ¿Quién? - Preguntó Patch.
- ¿Ven el tipo de traje y corbata en aquella mesa? - Preguntó Cuatro en respuesta -. El que está solo, sí, el.
- ¿No es el multimillonario? -preguntó Hache.
- En efecto - Respondió Cuatro -. Su nombre, es Christian Grey, y es extremadamente extraño que esté solo.

 Cuatro nos pidió un momento y se fue a sentar con el señor Grey. Travis sonrió y se sentó al lado de Gus. Pidió un servicio de tragos para todos y me preguntó.

- ¿Cual es el problema con tu chica? ¿Por que te rechazó? - En tono curioso.
- Si lo supiera estaría intentando repararlo - Respondí.
- Lo creas o no, algunas veces no hace falta un maldito error para ser rechazado - Dijo Travis mientras se tomaba todo el contenido de su vaso.
- Yo digo que la verdad es, que no sentía nada por ti - Dijo Patch en tono frío.
- Supongo... - Dije con total desaire.
- Lo dije una vez, y lo repito... - Continuó Patch -. Está escrito que la verdad duele - Dijo mientras vaciaba en su boca el contenido de su trago.
 - La verdad es como un animal salvaje, si no tienes cuidado puede atacarte y lastimarte - Dije.
- Así es, no se puede ocultar - Dijo Cuatro, integrándose al grupo -. Como un animal salvaje, la verdad, es demasiado poderosa para mantenerse encarcelada... Tobías Eaton, un placer - Interrumpió Cuatro -. Pero puedes llamarme Cuatro, chico nuevo.
- Un placer, Cuatro, mi nombre es Javier - Dije en respuesta.
- Mi amigo, el señor Grey, nos invita cordialmente a todos a su mesa - Dijo Cuatro.

 Gus me miraba levantando sus cejas y sonriendo. Hache, Patch y Travis fueron los primeros en levantarse de la barra. Gus se levantó después de mí y todos nos dirigimos a la mesa del señor Grey.

- Caballeros - Nos dijo el señor Grey a modo de bienvenida -. ¿Apetecen sentarse?
- Bueno, ya estamos aquí - Dijo Patch -. Tomaría como... Falta de educación el no sentarnos - Continuó.

 Todos nos sentamos en la mesa junto al señor Grey mientras este pedía un servicio del mejor whisky para todos. 

- Nunca te había visto por aquí, chico - Me dijo el señor Grey.
- Es Javier, el chico nuevo - Dijo Patch.
- Si, y está despechado - Añadió Gus.
- ¡Le han rechazado! - Exclamaron al unísono Hache y Travis.
- ¿Que acaso son un coro? - Pregunté.
- Bueno, chico... Hablame de tu chica - Me dijo Christian.
- Ni siquiera sé si es mía - Dije.
- Lo malo del rechazo es que corta tus esperanzas - Dijo Gus.
- Lo malo de tener las esperanzas cortadas es que sabes que te han lastimado - Añadió Travis.
- Los humanos y su vulnerabilidad... Es por eso que salen lastimados - Añadió Patch.
- ¿Cual fue tu error, Javier? - Preguntó Christian.
- Tal vez mi error fue intentar entenderla - Respondí dejando en blanco el fondo de mi vaso.
- Tal vez ese sea el detalle, "intentar" - Añadió Cuatro.
- Tal vez lo lograste, y eso le molestó - Añadió Gus sonriendo.
- Gus tiene razón, hay chicas tan difíciles de entender que, cuando al fin las entiendes su orgullo les impide aceptarlo - Añadió Travis tras vaciar su vaso de golpe.
- Probablemente Javier... - Decía Christian -. Tu chica solo necesita un par de azotes - Terminó.

 Todos rieron de manera descarada mientras miraban a Christian de manera exagerada. 

- Probablemente esta conversación no termine aquí... ¿O sí? - Pregunté antes de pedir un trago más.

Continuará...


Nota: Cualquier parecido con algo conocido es mera coincidencia.

martes, 4 de noviembre de 2014

"Días pasados" - Con Alexandra Bottini

 Desperté extrañándola, y cayendo en cuenta de que ya nada era igual, todo había cambiado. Lo que yo sentí por ella alguna vez era solo polvo de cenizas, una llama que hace mucho se había apagado. ¿La amé? Si, por supuesto que la amé y justo ahora estoy amándola más que nunca. Es típico de hombres valorar aquello que ya has perdido para siempre. ¿La extraño? Si, la extraño y juro que nunca dejaré de extrañarla, porque lo nuestro fue un infinito y se sabe que el infinito no tiene fin, sino que está en una constante expansión, es así, lo que siento por ella cada vez se incrementa más y más.

-  Maldito doce... - susurré en voz baja secando una lágrima de mi mejilla izquierda.

 Me levanté de la cama y me dirigí directo al baño, lavé mi cara luego de cepillar mis dientes y miré fijamente el espejo. La imagen de Nayara reflejada en el espejo, abrazándome por la espalda, besándome el cuello y jugando con mi cabello se hacía presente en mis pupilas, y cada vez era más real.

- ¿Habrá un día en el que no te extrañe? - pensé en voz alta.

  Nayara lo es todo para mi, creo y considero que es el amor de mi vida. Pero no por lo que vivimos, sino por lo que me hizo y aún me hace sentir. Nunca cerré los ojos mientras la besaba porque jamás quise perder detalle alguno de sus hermosas facciones mientras las tenía tan cerca.

- ¡Nayara maldita greñuda! - exclamé recordando el cabello tan gracioso de Nayara, un cabello que juro amo casi tanto como a ella. Dejé escapar varias sonrisas de manera simultánea y levanté rápidamente la mirada al techo, para evitar que algunas lágrimas escaparan de mis ojos.

 Maldigo ese fulano "12" por una bendita razón... Su 12, mi 12, nuestro 12 era infinito, nunca debió terminar... No existen los para siempre, eso es verdad, pero tampoco existen los finales, nada termina pues todo es un ciclo. El planeta no deja de girar por una razón, porque todo fluye y nada se detiene. Bajé a la cocina y me detuve frente a la nevera, suspiré al recordar como soñábamos con llenar la puerta de la nevera con fotos nuestras, no pude contener las lágrimas y lloré como un niño al que le quitan lo más preciado que posee.

- No quiero que vuelvas Nayara... Pero tampoco puedo dejarte ir... - decía lloriqueando -.    Joder... ¡TE NECESITO! - grité dejando que el resto de lo que sentía me desgarrara por completo y se derribara la poca firmeza que poseía.

 Dejé caer todo el peso de mi cuerpo sobre mis rodillas mientras lloraba destrozado y desconsolado. Necesité un par de minutos para auto-consolarme y ponerme de pie. Recordé que lo nuestro no terminó por mi, recordé que siempre di lo mejor de mi y era imposible que tuviera alguna bendita falla en lo nuestro. Por un lado me sentí orgulloso de mi, y por el otro mi autoestima se fue al subsuelo, porque aún cuando lo di todo eso no fue suficiente para ella. Me sentí como si fuera la basura de las basuras.

 Lo malo de extrañar a alguien es recordar, y lo malo de recordar es no olvidar. Es un maldito castigo, una maldita tortura y una maldita condena el no poder olvidar a alguien que a ti ya te ha olvidado... Tenía en mi presente las imágenes de todos nuestros días pasados.

  Cuando creí que ya nada podría ser peor, sentí su perfume en el aire, ese olor tan suyo, único e indescriptible. No existen palabras coherentes que plasmen la delicia que ella deja en el aire... Maldita Nayara... Tu no sabes cuanto te amo, no lo sabes...

 Necesitaba saber de ella...

 Cuando el día llegaba a su meridiano oí el timbre sonar. Mi corazón se sobresalto de una manera épica, como nunca antes. Corrí a la puerta y la abrí de golpe. Pero no había nadie... Bajé la mirada al suelo y vi un pequeño sobre encima de la alfombra. Supe enseguida quién lo había escrito. Nayara, Nayara tenía por costumbre expresar lo que sentía con letras escritas y no con palabras pronunciadas. Sin pensarlo dos veces rompí el sobre y saqué la nota. Aclaré mi garganta dispuesto a leerla en voz alta ahí, en la puerta de mi casa y sin titubear comencé a leer.

" Hola... Bueno, como tu ya sabes soy una chica de palabras mudas, por eso prefiero las notas escandalosas. Esa clase de notas en las que no necesitas mostrar una cara para que se den cuenta de como te sientes, mas sino solo un par de letras bien escritas... Solo quiero decir que te extraño... Y que extraño cada una de tus sonrisas, extraño esos pucheros que solo tu me sabes hacer, extraño esas palabras de aliento que me dabas cuando me deprimía, extraño cada uno de nuestros juegos, extraño cada una de nuestra peleas, extraño hablar contigo largas horas por teléfono, extraño cada uno de tus besos, extraño que cruces nuestros dedos, extraño cuando mirábamos a la nada, extraño mirarte a los ojos y perderme en ese mar de ternura, extraño cuando me perseguías por toda la casa para hacerme cosquillas, extraño acariciarte el cabello hasta que quedes totalmente embobado, extraño hacer esas cosas de niños, extraño quedarme en la puerta esperando a abrazarte, extraño pasar largas horas hablando cosas sin sentido, extraño tus chistes de mal gusto, en verdad no se como todo pudo cambiar de un día para otro, ya no eres el mismo, ya ni me llamas, ya ni un mensaje me mandas, ya ni te preocupas por mi, ya no somos ni amigos, dime... ¿Hay algo que hice mal? Quiero saberlo, te amo y te extraño demasiado."

 La nota de Nayara me hizo recapacitar en una cosa, solo una... Una maldita cosa y era suficiente para aclarar todas mis dudas y responder todas mis preguntas. Yo me alejé, yo fui el culpable. Lo que me deja otra maldita incógnita, ¿como responderle a Nayara sin hacerla sentir atada u obligada a volver? No la merecía, no merecía que ella me extrañara aunque la estuviese necesitando más que al oxígeno que respiro. Trague saliva resignado a no responderle, pero necesitaba desahogarme y asegurarme de que ella nunca leyera eso. 

 Subí a mi habitación y arranqué la ultima página de mi cuaderno. Me senté en la orilla de la cama y tras tomar un lápiz desgastado que encontré en medio del desorden en mi habitación me dediqué a escribirle a Nayara lo que siento, pero obviamente debía ser algo que ella nunca pero nunca debía leer...

" Querida Nayara... He tomado en cuenta muchas cosas antes de escribir esto y debo admitir que te extraño, y te necesito aquí conmigo, me haces tanta falta que aunque llegue a tenerlo todo, sin ti no valdrá de nada. No te merezco, soy el culpable de esto, porque yo me aleje, yo te aleje y yo fui quién evito que esto se volviera a unir. Dejé que el rencor y la ira sobrepasaran a aquello que siento por ti. Te amo Nayara, te amo como no tienes idea, y te juro que nunca más volverás a sentirte mal por mi. Tengo planeado velar por tu felicidad sin que tú te des cuenta... Cometiste muchos errores, y aunque te diga que te odio, te miento más de lo que debería, creeme... ¿Como odias algo que amas tanto? Te amo Nayara, te amo y no te odio aunque te halla dicho que si. Ojalá llegue el día en que me puedas perdonar por no perdonarte. Fui un tonto cegado por razones absurdas que ni siquiera yo mismo comprendía, en realidad creo que solo buscaba una excusa para hacerme creer que yo tenía la razón. ¿Pero sabes? Siempre la tuviste tú, te amo.

 El saber que era lo que tu extrañabas de mi, me hizo sentir el idiota más idiota de todos los idiotas. ¿Sabes por que? Porque tú extrañabas grandes y pequeños detalles, y fui yo quién nos privó de esos detalles, fue yo quién nos obligó a dar por terminada esa situación de melosidad y cursilería, fui yo quién nos obligó a ambos a caer en la monotonía, todo fue mi culpa Nayara. Admito mi error, admito que yo detuve la expansión de todo lo que sentimos o sentíamos. No me queda de otra que desearte lo mejor, vas a encontrar a alguien mejor que yo, lo cual no es nada difícil... Te amo Nayara, sé que nunca voy a encontrar a alguien como tú, de eso estoy seguro. Cuidate como yo te cuide y si fallé, pues mejoralo. Eres mi futuro, aunque no estés en mi presente y queden solo días pasados.

 Con Amor, Javier."


 Cuando terminé de escribir la carta saqué un cigarrillo de la caja que había en mi bolsillo y lo coloqué en mi boca. Saqué luego el encendedor y encendí el cigarrillo. Mientras lágrimas amargas se escurrían por mis mejillas accedí a encender la carta que le había escrito a Nayara... 

 Agradecimiento especial a la súper cuu Alexandra Bottini por su colaboración en la realización de lo ya leído... Gracias por leer.

martes, 21 de octubre de 2014

Solo tú - Con Gregory Gimón.

Aquí me tienes, fijando mis ojos en los tuyos, mirando el interior de tu alma, estás asustada, pero te he demostrado que puedes confiar en mí.
Cada cabello en tu piel se ha erizado, tus pupilas se han dilatado y tu mejor sonrisa se ha dibujado, sientes ahora lo mismo que yo, ya lo sabes, ya lo sé, te conozco mejor que tu dios.
Sé que te han echo mucho daño, y sé que te aterra la idea de hacerme daño a mí, pero no tengo miedo, la vida le sonríe a los valientes.
Yo creo en ti, creo en todo lo que significas.
Para sufrir nacimos y si es sobre elegir, te elijo a ti y todo eso valdrá la pena si a pesar de todo puedo sentir que estoy a tu lado, me gustas mucho y en serio no logro saber por qué.
He buscado en cada centímetro de tu cuerpo una explicación y una razón de por qué me siento desvanecer cada vez que te veo, pero al llegar a tus labios caigo en un trance, me siento flotando en el espacio, me siento libre en la cárcel de tus besos.
Irónico es sentir que desaparezco cada vez que encuentro tu sonrisa.
Solo quiero quererte y quiero que dejes que te quiera, sin importar lo que pueda suceder, te lo he dicho ya, no quiero que me cuentes nuestra historia, quiero empezar a vivirla.
Quiero sentirlo yo, quiero sentirme bien junto a ti y aunque sabemos que no será para siempre, mientras seamos "tú y yo" no me va a importar nada más.
Sólo tú.
Autoría compartida: Gregory Gimón & Javier Barreto.

lunes, 20 de octubre de 2014

"Contigo" — Con Rafael Ciorciari.

  Le doy gracias a mi hermano, Antonio Rafael Moreno Ciorciari por haberme brindado un poco de su talento, lo cual nos permitió llevar a cabo la redacción de lo siguiente a leer. Esperamos sea de su agrado. 

 Lo extrañaba de una manera sobrenatural... Me hacía demasiada falta, no podía contenerme ya... Le odiaba de igual manera, por muchas cosas claro esta, el mismo número de cosas que me hicieron odiarle era equivalente a mucho menos de la mitad por las que le amaba... Lo curioso de extrañar es que hechar de menos no es necesitar, pero si es anhelar, anhelaba y quería tan solo un par de segundos con el, segundos de esos que se hacen eternos. Segundos que nunca corren, ni caminan... Segundos bajo cero, segundos congelados más nunca fríos. A veces queremos que el pasado sea nuestro presente, y nuestro futuro. Pero querer no es poder.

 Camine hacia donde se encontraba el, apretando los puños con fuerza. La impotencia era absolutamente enorme, mucho más de lo que debía ser. Me sentía impotente ante todo, capaz solo de llorarle y gritarle cuanto le estaba extrañando...

— Vamos, mírame, tus acciones me han vuelto más débil con el tiempo, tu ignorancia me ha perjudicado y tu sigues sin contestar a mi llamado. ¿Crees que esto es justo? — grité secando mis lágrimas con un pañuelo sucio que saqué de mi bolsillo —. ¿Crees que yo debo estar pasando por esto? Eres un maldito ignorante, no sabes cuánto daño me has hecho y aún no das de tu parte. ¿Te gusta verme devastado, no? Creí que seríamos mejores amigos por siempre, que me cuidarías sin siquiera dudarlo un poco, y ahora puedes ver, tu estupidez nos ha separado, tu arrogancia y tu orgullo. La barrera que nos separa es invisible pero se siente, y puedo manipularla con las manos si así lo quisiera, para poder estar nuevamente contigo, para protegerte, pero no puedo, esta vez no daré más de mí... Ahora, ¡Contestame! Dime que estoy errado, dime que soy un niño que no sabe nada, dime que mis padres deben llevarme a un psicólogo. Vamos, ¡Dímelo! Tu silencio me destruye más que tus acusaciones. ¿Qué quieres de mí? ¿Quieres que me vaya contigo? Ya nada es igual, la pérdida de tu confianza se ha vuelto más aterradora que la misma muerte.

— Te estoy mirando... Perdóname, se que gracias a mis acciones crees en lo contrario de lo que significas para mi, maldito tiempo, maldita ignorancia la mía... Si lo contesto, ¿sabes? Es solo que... Mi voz es demasiado baja y no puedes oírla siquiera... Nadie merece pasar por lo que pasas, y menos sin alguna razón, motivo o bajo alguna circunstancia... ¡SE CUANTO DAÑO TE HE HECHO! — le oí responderme —. No me gusta verte así, sabes muy bien que no... Te cuido, te cuido con ignorancia, pero te cuido igual... Y digo ignorancia porque, maldita sea, tratando de evitar que alguien te lastime, te lastimo yo. Somos mejor amigos, tu lo sabes muy bien y no tienes que dudarlo... No es arrogancia, ni mucho menos orgullo, es solo una maldita capa de soberbia que me envuelve... — dejé correr un par de lágrimas por ambas mejillas mientras le oía hablarme —. Puedo sentir esa maldita barrera, te lo juro, pero se bien que podemos quitarla... ¡ESTAS ERRADO Y EQUIVOCADO! No eres un niño, y lo sabes todo... No te pediré más de lo que ya me has ofrecido, has dado mucho, y lo sé... Tarde me fijé... Yo confío en ti, pero tu mente... Ella te hace malas pasadas, crees en cosas que no son ciertas.

— Claro, ahora yo tengo que perdonarte como siempre, tengo que bañarte y tapar las evidencias para que no te metas en problemas, cierto? ¿Eso quieres? ¿Que sea tu marioneta? Pues no lo seré. Pero no seré igual a ti, porque sabes cuánto aprecio te tengo y no quiero que me veas del mismo modo en que acabaste, nunca seré como tú, seré mejor. — respondí golpeando el suelo con fuerza y limpiando las lágrimas que se escurrían en mi barbilla —. He intentado destruir la barrera que nos separa, pero siempre hay alguien que me detiene justo cuando la sangre recorre mis muñecas, tal vez seas tú, aún no lo sé. Mi mente solo me dice lo que está bien y lo que es mejor para ti, pero me olvidé de preocuparme por mí, y ya es tarde, mi mente se ha dejado guiar por mi instinto de protección hacia ti, pero sé que te fallé. Te perdono por lo que me has hecho, siempre te perdonaré, pero no lo haré por lo que te hiciste a ti mismo.

 — No te pido perdón por lo que te he hecho, sino por lo que te hice sentir... Para bien o para mal, nunca fue mi intención. ¿Crees que me importa meterme en problemas? ¡NO! De ser así no estaría hablándolo antes contigo, solo tu crees eso... No necesito ninguna marioneta, ni un juguete, ni algo que manipular... Sabes que te aprecio incluso más de lo que debería, tu lo sabes muy bien... — le oí decir muy seguro —. Si se puede destruir, no existe nada, absolutamente nada en el mundo que no sea destruible, todo se construye y todo se destruye, a veces incluso de la misma manera... Odio admitir que he sido un engreído egocentrista, pero es algo que no puedo cambiar de mi, es mi esencia, mi pureza... Así soy y así seré. No me has fallado, has sido el escudo más sólido y la espada más afilada... Fui yo quién falló...

— Maldita la hora en que decidí dejarte solo por un instante, y ahora mira lo que te has hecho, es inevitable culparme. ¿Quieres que me vaya contigo? Dime, ¿Eso quieres? Estás muerto maldita sea, estás muerto pero sigues vivo. ¿Estoy hablando contigo? Tal vez ya estoy loco. ¿Qué quieres de mí? La barrera se generó desde el momento en que me dejaste de escuchar, desde que te hiciste daño, tú generaste esto y tu debes acabarlo. Si no tengo la fuerza suficiente, ¡Acabaré como tú! — desgarré mi garganta gritando frente a la tumba de mi hermano—. No soy nada, simplemente para mí estoy muerto por dentro... 

Vamos, ¡CONTESTAME! — grité sintiendo como algo dentro de mi se quebraba —. Tu silencio me matará si sigo esperando, tal vez ese sea tu plan para que estemos juntos otra vez. Moriré de desesperación y estaremos juntos, pero no soy como tú, seré fuerte por ti.

— Nunca me dejaste solo, siempre estuviste conmigo, no te culpes por nada... No te culpes, no lo hagas por favor... Nunca he dejado de escucharte, te oigo y tu también me oyes a mi. Eres mucho más fuerte que esto, y si no lo eres debes serlo, debes ser fuerte, porque no quiero que vengas conmigo, te quiero allá, viviendo por ti y por mi. — pude imaginar en este punto, el como mi hermano me sonreía aunque no lo veía —. No estoy muerto, yo estoy contigo, siempre buscamos una aventura hermano... Y la mejor aventura es vivir, vive por los dos, nuestra mejor aventura.


— No puedo vivir, recuerda que mi único motivo de vivir era el verte feliz, y se que ya no eres feliz, que ya nunca podré verte sonreír aunque te sienta hacerlo. Pero lo intentaré, lo haré por los dos, por nuestra unión — dije con un nudo en la garganta, dejando mostrar una cicatriz en la palma de mi mano —. ¿Mejores amigos por siempre?

— Lo soy... Soy feliz sabiendo que tu lo serás... — sentí un ligero escalofrío recorrer mi brazo entero, empezando en la palma de mi mano y deteniéndose encima de mi hombro —. ¡MEJORES AMIGOS POR SIEMPRE!


 Pude sentir su tacto, el mismo calor con el que me protegía antes, lo que me hizo sentir seguro. Mi felicidad estaría con él, y al hacerlo también la de él formaría parte de la mía. Me levanté con las piernas temblorosas y por primera vez ya no miraba al suelo, esta vez miré al cielo, esperando un último grito exigiendo la libertad de mi culpa y mi resentimiento. Él ahora estaba conmigo, siempre lo estuvo y no lo supe, y protegerlo fue parte de las reacciones de mi corazón. Más que hermanos eramos amigos... Con el tiempo se había unido a mí, el ahora formaba parte de mí.

 — Contigo hasta el final hermano — dije cerrando mis ojos y sonriendo.

domingo, 19 de octubre de 2014

"Para siempre" - Con Alexandra Bottini


 Gracias a mi cuñada, Alexandra Cecilia Bottini Regardiz, por permitirnos disfrutar de un poco de su talento. Esperamos les guste lo que leerán a continuación.

 Dicen que para amar no hacen falta razones, ni motivos siquiera... Dicen, que para amar solo se necesita alguien que te haga sentir diferente, porque amar es hacer la diferencia en lo corriente, en lo monótono y en lo repetitivo, yo digo que amar es rellenar tu propio vacío aún cuando nadie llene el tuyo. Amar es dejar de lado la avaricia, el orgullo y la soberbia, amar es no tener conocimiento alguno sobre las matemáticas, pero aun así, enseñarle a alguien que puede contar contigo. Lo curioso del amor, es que amamos cuando menos lo esperamos, cuando no queremos, cuando lo evitamos pero nunca amamos cuando lo deseamos, yo creo que el amor es de rebeldes, y que la rebeldía siempre se hace por amor, por amor al deporte, a la música, a la literatura, a esa persona que te cambia, de eso se trata. No existe absolutamente nada que le lleve la contraria al amor, o mejor dicho, no hay nada a lo que el amor le siga el juego porque el hace el suyo propio. Admiro la valentía de millones que aman en secreto a quién merece que le ame, pero no se atreven a decirle por miedo al rechazo, y digo que admiro su valentía porque solo quien siente miedo y es cobarde, puede conocer lo que es ser valiente de verdad. Considero que no hay nada más perfecto que amar a tu mejor amiga y que tu mejor amiga te ame a ti. Aún así, existen limites entre una cosa y otra, a veces aprendes a amar a tu mejor amiga mucho más de lo que debes e incluso ella aprende a amarte como alguien más y no como su mejor amigo. Pero al diablo los limites, el amor es infinito y nada lo detiene. Si amas a alguien ve y declarate... Solo hazlo, no esperes un momento perfecto. Ve tu, y hazlo perfecto.


 Mientras ella admiraba el delicado y fino paisaje del atardecer, acostada en su jardín. El la buscaba como loco, contento y emocionado, dispuesto a hacerle una confesión que cambiaría sus vidas para siempre.


– Con que aquí estabas... – dijo el, sentándose a un lado de ella –. Necesito contarte algo, o mejor dicho, hablarte de alguien... Estoy enamorado, creo que al fin he encontrado el verdadero significado de la palabra "perfección" y más que una palabra, es una persona, una chica.
– Pues... Se nota que estás muy enamorado, por lo que veo – dijo ella bufando, e inclinándose hacia el, de manera que ambos quedaron sentados uno en frente del otro –. Pues, estamos iguales, he conocido un chico, no sé si me enamore, no sé si lo quiero, simplemente es alguien perfecto, cuando estoy con él me siento la chica mas feliz del universo.
– Te entiendo, ¿sabes? Me sorprende mucho la capacidad que tiene ella para hacerme sonreír, es demasiado perfecta, cuando estoy con ella me olvido absolutamente de todo, de todo menos de ella. Tenemos muchas cosas en común, es como mi reflejo pero en versión femenina, es que... Si la vieras, sus ojos son como un cielo limpio y sin nubes, tan azules... Su mirada es tan profunda, que te juro que sientes como te ahogas en un inmenso océano... Sus mejillas, son como pétalos de rosas, tan delicadas, suaves y finas... Su cabello, es como veneno en el aire, si te atreves a olerlo, te perderás para siempre... Su nariz, tan perfecta y respingona, es tan adorable como el ronroneo de un gatito... Ansío conocer la delicadeza de sus labios – dijo el, sonriéndole como tonto.
– Oye, por lo que me dices de esa chica, suena interesante, si estuvieras al frente de ella se te notaria muy rápido que estas loco por ella, allá ella que no se da cuenta – dijo ella tras un leve suspiro –. Bueno, mi chico... Mi chico es tan... Sinceramente no se como explicarte, tiene unas mejillas hermosas, una sonrisa que al mirarla te perderías, unos ojos de ternura, sus manos son muy suaves, su voz es muy... No sé como explicar, pero cada vez que ese chico habla, no puedo dejar de mirar esos labios.
– Yo creo que no es su voz, ni son las palabras las que roban tu atención, sino sus labios, se nota que te tiene perdidamente enamorada – dijo el, mostrándose algo serio –. Que tonto es tu chico, un típico tonto con suerte, si yo fuera el me daría cuenta de eso, porque por lo que me dices, se que le hablas más con tu lenguaje corporal que con tu idioma, ¿algún día lo conoceré?
– Oye... No es un tonto, no – dijo ella, dándole un golpe ligero en el pecho a el –. Es sólo que no le he dado a demostrar lo que siento por él, somos muy buenos amigos, él piensa que estoy locamente enamorada de otra persona, no sé si algún día me animare a decirlo. Tu lo conoces, lo conoces muy bien, solo que... Por ahora no puedo decirte de quien hablo, a ver ¿Y tu chica?, ¿La conozco?
– Yo creo que si es un tonto – dijo el, tomando la mano de ella y apretándola suavemente –. Bueno, deberías dárselo a entender, porque el tiempo es muy valioso como para perderlo dejándolo correr al vacío. ¿Así que son buenos amigos el y tu? ¡Bah! No creo que lo sean tanto como tu y yo, ¿hace cuanto te conozco? Y no es que sean celos, solo que, no lo sé, no creo que te conozca como yo a ti, es un tonto con suerte, solo eso... Mi chica, mi chica es la mejor, y si, la conoces... La conoces incluso mejor que yo...
– Muchas veces he querido decircelo, una vez se lo insinúe pero en forma de chiste, solo que el no captó – dijo ella, sonriendo tímidamente y dejando que el, entrelazara sus dedos con los de ella –. En realidad si me conoce mucho, me conoce tanto como me conoces tu... Y no es un tonto, es una maravilla... ¿La conozco mejor que tu? Oye, eso si que me deja muy pensativa, ¿puedo saber quien es?
– Bueno, soy de los que piensan que jugando se dicen grandes verdades... ¿Tanto como yo? Eso es un gran problema, nadie puede conocerte más que yo – dijo el, en tono arrogante y engreído –. ¿Sabe acaso que tipo de cosas te gustan? ¿Tu película favorita por ejemplo? ¿Sabe acaso que amas que te den la comida en la boca y te la limpien con besos? ¿Sabe acaso que te gustan que metan las manos en los bolsillos de tu pantalón mientras te abrazan? ¿Sabe acaso que cuando le tomas la mano a alguien es porque quieres que te abracen? ¿Sabe siquiera que cuando sonríes es por interés a algo? Interés a que se fijen que estas interesada en el... ¿No?... El no sabe nada de eso, estoy seguro... ¿Así que es una maravilla? Pues supongo... Si, la conoces mejor que yo, si puedes... ¿Pero quieres saber?
– ¿Así que piensas eso? Bueno, no se nota... Si, sabe TODO, sabe eso e incluso mucho más, no estés tan seguro, porque estás equivocado, si es una maravilla, no creo en los "Para siempre" pero con el es diferente, con el si quiero un para siempre. Si, quiero saberlo, necesito saber quien es esa chica y conocer, si es mejor dejar ir o luchar – dijo ella, soltando la mano de el y girando su cara en otra dirección.
– ¿Un para siempre con el? Vaya, pues les deseo lo mejor... Mira, tal vez ya no valga la pena, tan solo tal vez te de igual, pero esta bien... Mi chica, no es otra sino esa amiga que estuvo conmigo en las buenas y en las malas, mi chica no es otra si no esa princesa que siempre soñé con rescatar de la torre , mi chica no es otra si no esa cuentista que siempre narró mis más fantásticas historias, mis chica es la definición mas pura y clara de la palabra "amor". Ella me ha enseñado que los "Para siempre" son más que solo dos palabras, los "Para siempre" son promesas, y las promesas siempre se deben cumplir, SIEMPRE. Ojala tu chico se de cuenta de ti, y ojala que no te pierda, así como te estoy perdiendo yo... – dijo el, obligando a ella a girar su mirada sorprendida hacia el, quien luego coloco sus manos en su cuello y se acerco a su rostro lo más que pudo –. Porque tú eres mi chica, estoy enamorado de ti, sería total y absolutamente ilógico pensar que llevo la cuenta de los días, porque el tiempo es lo que menos me importa cuando estoy contigo, sería poco cuerdo pensar que lo tengo todo, porque no te tengo a ti, y tú lo eres todo...
 – Si, un "Para siempre" con ese chico, ese chico tiene mucho tiempo conociéndome tanto como tu, sabe cada una de mis cosas y sabe como calmar mis malcriadeces... ¿Y sabes por que?, porque ese chico eres tú – dijo ella, dejando que una lágrima alegre se deslizara por su mejilla derecha y terminara justo en su sonrisa –. Es increíble que la descripción de mi chico no se te haya hecho conocida, es increíble que aún cuando te dije que ese chico me conocía a la perfección, sabiendo qué solo tú me conoces tanto, no te diste cuenta que eras tú miso. ¿En verdad esa chica soy yo? Como fui tan tonta para no darme cuenta, ¿En serio? No tenía la más mínima idea de que esa chica era yo, te lo juro.
– No sé si besarte o burlarme de nosotros por ser tan tontos – dijo el, sonriendo y situando sus labios justo entre los de ella.
 – Burlate de nosotros dándome un beso que me haga sentir cuanto nos amamos – dijo ella, cerrando sus ojos y clavando sus uñas en la espalda de el.


El, ni siquiera gruñó de dolor, solo cerró sus ojos y la besó con tanta fuerza y delicadeza, que se les concedió a ambos en ese momento el don de la autoridad sobre el tiempo. El tiempo se detuvo solo para que ellos disfrutaran su momento, amaron su “Para siempre” con tanta intensidad que nada pudo enfriarlo, nunca, ni jamás.

sábado, 27 de septiembre de 2014

El origen de la Orden - Capitulo 9 "¡Dragón a mi!"



20-08-2014
02:34 AM

  • ¿Quién eres? — le preguntó uno de los policías a el Mago, quien solo permanecía en silencio, con la mirada fija en el vacío.
  • Debe ser alguien muy importante en secreto... Terrorista tal vez... El hijo de algún jíbaro con dinero — comentó el otro policía —. O tal vez sea solo un niño mimado.
  • De cualquier manera, es mucho dinero para una sola persona — dijo el primer policía —. ¿Porque actuaste así? ¿Porque lo hiciste? Lo que le hiciste a ese chico fue realmente espantoso.

El Mago levantó su mirada e hizo contacto visual con el policía, le miró fijamente a los ojos por un par de minutos y luego dejó escapar una sonrisa.

  • ¡¿TE ESTAS BURLANDO DE NOSOTROS?! — gritó el segundo policía —. Te voy a matar, ya verás.

El segundo policía se trató de acercar bruscamente al Mago, pero el primer policía le detuvo colocándole su brazo en el pecho y ladeando su cabeza de un lado a otro.

  • Ya vienen a buscarlo, traerán el dinero... Sera mejor que te controles o nos vamos a quedar con las manos vacías — dijo el primer policía mientras retenía al otro, usando una mano.

Los policías cerraron las compuertas de la patrulla, luego de bajarse de ella para mantener encerrado a el Mago, quien miraba medio decepcionado de si mismo, los restos de su máscara a un lado de el.
Afuera, ambos policías hablaban entre si, quejándose del frío que les arropaba.

  • ¡Maldito frío! — exclamó el segundo policía —. Me hace falta un maldito cigarrillo, este oxígeno me esta matando... ¡NECESITO HUMO!
  • Relajate amigo, cuando traigan el dinero por este pequeño... Lo que sea... Te brindo una caja — dijo el primer policía mientras le daba palmadas a el otro en el hombro.
  • ¿Porque aceptar una caja brindada, cuando puedo comprarme dos? — preguntó el segundo policía, mientras levantaba sus cejas rápidamente.
  • Porque de esa manera tendrías tres cajas... Y una de ellas llegaría gratis — respondió el primer policía.

Ambos policías se miraron sonrientes. Luego rieron de manera descarada mientras le daban golpes al vehículo de patrullaje en donde se encontraba el Mago. El Mago, no luchaba por liberarse, solo se dignaba a mirar los restos de su máscara tirados a un lado de el.

20-08-2014
03:11 AM

El Mago había dejado de mirar los restos destruidos de su máscara solo para “divertirse” viendo a los policías jugar: piedra, papel o tijeras. Al cabo de varios minutos, desvió su mirada al horizonte oscuro, el cual se vio interrumpido por un par de faroles. El Mago supo entonces que venían por el. Cuando la furgoneta se detuvo a varios metros del vehículo de policía en el cual el Mago estaba, el segundo policía desenfundo su arma de reglamento y la mantuvo en sus manos. El Mago hizo un mínimo esfuerzo, estando de rodillas, para quedar agachado y con las manos esposadas pero frente a el, y luego se acerco a la ventana lo mas que pudo para mirar. La puerta del copiloto fue la primera en abrirse y el Caballero descendió de la furgoneta, con su chaqueta de cuero oscuro y su antifaz cubriéndole el rostro, llevaba en sus manos un bolso blanco que podía distinguirse de muy lejos. La puerta del piloto se abrió, y un hombre de mediana estatura, calvo, fornido y un candado de vellos canosos en su rostro dibujado, descendió del vehículo. El Caballero y el hombre calvo se acercaron a donde se encontraban los policías. Tras ello, el segundo policía se dirigió al Caballero.

  • ¿Esta todo? — pregunto con voz calmada, tratando de que permaneciera serena pero aún así, se notaba ansiosa de por si.
  • Por supuesto — respondió el Caballero, usando un tono frío en su voz, el cual denotaba una tranquilidad absoluta en el.
  • ¿Quienes son? — pregunto el primer policía —. ¿Una secta? ¿Terroristas? ¿Jíbaros?
  • Eso no es importante — respondió el hombre calvo —. No hay nombres, no hay nada.... Excepto dinero y nuestro amigo de por medio.
  • Sino nos dicen quienes son, el trato no va — dijo el primer policía.
  • Bien, entonces el trato no va — dijo el hombre calvo, ante la mirada atónita del Caballero —. A fin de cuentas, nuestro amigo ya se ha escapado.

Ambos policías giraron por completo sus cuerpos en dirección hacia la patrulla y vieron a el Mago aún asomado por la ventana, mirándoles sonriente. Los policías se miraron confundidos y luego se giraron hacia el hombre calvo y el Caballero, quienes se habían acercado súbitamente a ellos.

  • ¿Que paso? — pregunto el primer policía, algo enojado —. ¿Que pasa con ustedes? ¿Están todos dementes o algo por el estilo?
  • Algo por el estilo, claro esta — respondió el tipo calvo y fornido.
  • Bueno... Pongamos fin a esto de una buena vez... El dinero, ¡AHORA! — gritó el segundo policía.

El Caballero abrió el bolso y dejo caer muchas pacas de billetes en el suelo, ambos policías le miraron desconcertados.

  • ¿Que es esto? — pregunto el primer policía.
  • Su dinero — respondió el tipo calvo.
  • ¿Tirado en el suelo? — pregunto el primer policía, esta vez bufando.
  • El dinero es suyo, pero el bolso es nuestro — dijo el Caballero en respuesta —. Tómenlo de una buena vez y dejen a nuestro amigo en paz.

El segundo policía a diferencia del primero no se sintió humillado, ni mucho menos, sino todo lo contrario, sonrió de manera relajada y enfundo su arma. El primer policía abrió las compuertas de la patrulla y desenfundo su arma, miro a el Mago con una mirada algo nerviosa, pues el hecho, de que el Mago halla cambiado su posición y se encontrara casi de pie; y justo frente a el, le hacía sentir un tanto incómodo, el policía sujeto a el Mago de su suéter y lo condujo hacia donde se encontraba el Caballero y el otro individuo, el calvo y fornido. Los labios de el Caballero temblaron al ver a el Mago con heridas verosímiles en su rostro. Frunció el ceño, con el rostro sudoroso. Apretó con fuerza sus puños y trato de acercarse a los policías, pero se detuvo al sentir la mirada de su acompañante sobre el. El Caballero se giró, miro al tipo calvo ladear su cabeza, haciéndole entender que no debía hacerlo.

  • ¡ARRODILLATE! — exclamó el primer policía, mientras apuntaba a la nuca de el Mago con su arma de reglamento.

El Mago miró a el Caballero, quien con su mirada le hacía entender que todo estaba bien. Luego miro a el tipo calvo, quien sin pensarlo dos veces le sonrió, no era mas que una mera sonrisa curva y torcida, que denotaba demencia y locura. Luego, el Mago giró su cabeza en dirección hacia la furgoneta en la cual el hombre calvo y el Caballero habían llegado, trataba quizá de distinguir alguna figura desde adentro de esta, pero el papel ahumado evitaba e impedía todo tipo de contacto visual, pero el Mago sabía muy bien que alguien estaba ahí. Dio varios pasos hacia el Caballero y luego se detuvo, justo en el medio de entre los policías y del “equipo de rescate”.

  • ¡ARRODILLATE! — volvió a exclamar el policía, pero esta vez gritando un poco mas fuerte.

El Mago, le miró girando un poco su cabeza, justo por encima de su hombro y luego levantó su mirada al cielo, era una madrugada tétrica y melancólica, pues la luna no iluminaba con su presencia ya que estaba ausente y en el vasto cielo no se divisaba alguna sola estrella, mas sino, única y exclusivamente oscuridad, como si la luz se hubiera ido de ese lugar, como si solo oscuridad, y mas oscuridad fuera lo único que se pudiera encontrar y nada mas.

  • ¡ARRODILLATE! — volvió a exclamar el policía, usando esta vez una voz compulsiva en todo su esplendor.

El Mago cerró los ojos y sonrió. Le quitó la fuerza primero a su pierna derecha, y se dejó caer sobre su rodilla, lanzando un silencioso quejido al golpearse contra el suelo. Luego le quitó la fuerza a su pierna izquierda y se dejó caer al suelo. Ya de rodillas en el suelo, el Mago abrió los ojos y se dedico a mirar directamente en dirección a la furgoneta.

  • O dicen quienes son... O su amigo se muere — dijo el policía en tono serio, mientras apuntaba a el Mago.

En menos que un par de micro-segundos la puerta del copiloto de la furgoneta se volvió a abrir, y la Reina salió de esta, corriendo en dirección hacia donde todos se encontraban. El Mago le miró, abrió su boca con intención de gritar, o decir algo, pero el policía que le apuntaba se le adelantó en romper el silencio.

  • ¡ALTO! — gritó con fuerza y furia.

La Reina se detuvo a varios pasos por delante de el Caballero.

  • ¡¿QUIENES SON?! — grito el policía.
  • Yo... J... ¡CABALLERO! — gritó la Reina tras haberse girado a mirar a el Caballero y luego a el Mago, quizá tratando de formular algún nombre... El de ella, el del Mago, el del tipo calvo, o el del Caballero.

El Caballero, tomó a la Reina con fuerza y la abrazó para sujetarla, colocándose luego el tipo calvo delante de ellos.

  • ¡SIN NOMBRES DIJE! — gritó el tipo calvo —. Somos gente mala haciendo el bien, y gente buena haciendo el mal.

Los policías se miraron el uno a el otro.

  • Fue suficiente... — dijo el segundo policía —. ¡MALDITA SEA, YA TUVE SUFICIENTE, SOLO COLOQUEN EL MALDITO DINERO DENTRO DE LA PATRULLA Y YA!

El Caballero sujetaba a la Reina con fuerza, quién no oponía resistencia alguna, ni podía, ni quería sujetarse al parecer.

  • Pues vengan a tomarlo, ahí esta su dinero — dijo el tipo el calvo, en tono tranquilo mientras señalaba el montón de dinero.
  • Ya tuve suficiente — dijo el segundo policía, mientras abría las compuertas del vehículo de patrullaje.

Mientras el primer policía aún apuntaba a el Mago, quien yacía arrodillado, el segundo policía camino desesperado hacia el montón de billetes tirados en el suelo y se agacho para recogerlos. Tomo varias pacas, todas de 100 bsf y las arrojó dentro de la patrulla. El Mago, el Caballero, la Reina, el tipo calvo, y el otro policía, solo se dedicaban a mirar. El policía fue aumentando rápidamente la velocidad con la que ejecutaba dicha acción. Tras un par de minutos lentos, logró tirar todas las pacas de dinero dentro de la patrulla.

  • Te falto una — dijo el tipo calvo, con una voz fría.

El policía le miró incrédulo. El tipo calvo sonrió, y sacó de su bolsillo, un ultimo fajo de billetes, todos de 100 bsf pero esta, era el triple de grande en comparación con las otras.

  • ¿Y bien? — preguntó el tipo calvo —. ¿No va a venir por su dinero, señor oficial?

El policía no esperó, y camino rápidamente hacia el tipo calvo, quien le esperaba con una limpia sonrisa y la mano tendida, ofreciéndole el fajo de billetes. El policía se detuvo justo en frente de el, a un paso o un poco más, luego sujetó el fajo de billetes con su mano izquierda, sin embargo, cuando este trató de jalarlo, el tipo calvo no lo soltó. El policía levantó la mirada y miró al tipo calvo directamente a los ojos, ambos se miraban fijamente el uno al otro. En su rostro, se notaba que el policía estaba nervioso, su frente y sus manos sudaban cual grifo bien abierto, sus ojos se estremecían y; sus labios temblaban y vibraban. El tipo calvo, por su lado, no demostraba muestra alguna de algo en su rostro, se mantenía completamente firme, sin sudar y sin temblar tan siquiera un poco. El policía jaló con un poco mas de fuerza, pero cuando lo hizo, el tipo calvo realizó una maniobra arriesgada, pero con la suficiente habilidad y seguridad, como para terminar con el cuello del policía entre sus brazos, en estado semidormido y sin oponer resistencia, debilitándose de a poco, cada vez más.

  • Cuidado con lo que haces — dijo el primer policía en tono amenazante, mientras le quitaba el seguro a su arma, la cual no dejaba de apuntar hacia el Mago.
  • Ustedes fueron los que debieron tener cuidado, no nosotros— dijo el tipo calvo, en tono serio.
  • Sube a la patrulla, ahora — le dijo el policía a el Mago.

El tipo calvo le guiño el ojo al Mago, lo cual pareció ser mas que suficiente para que este comprendiera lo que ahora venía del plan. El Mago dejó esbozar una sonrisa, y acto seguido se puso de pie, se giró hacia el policía y le miró directamente a los ojos.

  • ¿Cree en la magia, señor policía? — le pregunto el Mago en tono chistoso —. Yo creo en la magia del miedo... Esa clase de magia, a la que nadie se le puede ocultar... Tememos señor policía solo a aquello que no controlamos... Ahora que se, que usted tiene miedo y yo no... Estoy seguro de que le controlo.

  • ¡Cierra el pico! — exclamó el policía —. Ahora sube a la patrulla de una buena vez.

El Mago subió a la patrulla, sonriendo plácidamente. Se sentó encima de los billetes sin quitarle nunca la mirada al policía de encima. El policía cerró las compuertas del vehículo bruscamente y corrió hacia la puerta delantera del piloto, pero al intentar abrirla alguien se le adelantó, y la abrió desde adentro con fuerza, golpeándole y derribándole.

  • ¡Argh! — gruñó al golpearse contra el suelo.

El policía levantó su mirada hacia el piloto y vio a un hombre sentado en dicho asiento, ambos se miraron a los ojos. La mirada azulada del oficial no rivalizaba en lo absoluto con la mirada verde y agresiva del hombre que yacía sentado en el vehículo que el solía manejar. Aún así, ese par se miraba fijamente, debieron haber sentido que el mismo tiempo se detuvo para ambos, supongo. Tras varios minutos, el silencio se rompió.

  • Pregunta importante... — dijo el tipo que estaba sentado en el asiento del piloto —. ¿Porque aún no has disparado?

El policía solo hizo un silencio lacónico y al hacer de nuevo contacto visual con el sujeto, luego de haber bajado la mirada, respondió.

  • Porque lo que sea que sean ustedes... Yo quiero entrar — dijo de golpe.

El Caballero y el tipo calvo se giraron hacia ellos mismos, y se miraron confusos entre si.

  • Eso no me lo esperaba — dijo quien yacía en el asiento del piloto.
  • Se que hay mucho dinero de por medio y... — decía el policía.
  • No se trata de dinero — interrumpió el Mago, en tono alto.

El hombre que estaba sentado en el asiento del piloto, descendió cómodamente de el vehículo y le ofreció al policía su mano, para ayudarle a levantarse.

  • Libera a el Mago — dijo el hombre al policía, luego de ayudarle a levantarse.

El policía obedeció sin rechistar, y abrió las compuertas del vehículo. El policía se hizo a un lado para que el Mago descendiera de el y luego le liberó de las esposas. El Mago se dirigió hacia el hombre de mirada verdosa y tras estrecharle la mano, sonrió.

  • ¡Dragón a mi! — exclamó el Mago, en tono burlón.
  • Jajajajaja... Aún no olvidas eso, por lo que veo — dijo el Dragón, en respuesta.
  • ¿Como olvidarlo? Si llevas en una pierna, un tatuaje de un dragón por ello — dijo el Mago, en tono gracioso.
  • Venga ya, olvida eso, eres frustrante — dijo el Dragón.
  • ¿Y que pasa conmigo? — pregunto el policía.

El Dragón y el Mago, se giraron hacia el, le miraron de pies a cabeza. Luego se miraron entre ellos, el Mago asintió y el Dragón le siguió.

  • ¡Pérez! — llamó el Dragón al tipo calvo.
  • Diga patrón — dijo Pérez, tras ir corriendo hacia el Dragón.
  • Suba mi dinero a nuestro vehículo — le dijo a Pérez, el Dragón.
  • Aguarde... Pero... Ese no era el trato — dijo el policía.
  • ¡Cierre el picazo! — exclamó el Dragón, luego sacó de su chaqueta un revolver marca Smith & Wesson y lo apuntó justo en la frente de el policía —-. Ahora, arrodíllese.
  • Esto les va a costar caro — dijo el policía, mientras se arrodillaba.

20-08-2014
04:15 AM

  • ¿Le gustan los cangrejos, señor policía? — preguntaba el Dragón mientras le exhalaba humo de cigarrillo en la cara al primer policía.
  • Son... Son... Son... Unos enfermos — dijo en respuesta el primer policía.
  • Entiendo... ¿Al menos le gusta el mar, no? — preguntó el Dragón.
  • Les va a costar caro... Se los juro — juró el primero policía.
  • Suficiente, Mago — dijo el Dragón, mientras veía como el Mago pateaba con fuerza la cabeza del segundo policía, quien yacía a pocos metros del primero, ambos enterrados en la arena, a la orilla del mar.
  • De acuerdo... — dijo el Mago, quién luego se agachó para colocarse a la altura de el segundo policía y hablarle cara a cara —. ¿Cree en la magia, señor policía?
  • ¡SI! — gritó eufórico el segundo policía —. Si creo en la magia... Tu eres la magia.

El Mago no dijo nada, solo sonrió y luego se giró hacia el Dragón. Ambos comenzaron a caminar hacia la furgoneta, que les esperaba en la carretera. Pero tras dar un par de pasos apenas, el Mago le gritó a los policías.

  • SI YO FUERA USTEDES, SALDRIA RAPIDO DE AHI, SI ALGUN MALEANTE O VAGABUNDO LES VE ENTERRADOS EN LA ARENA, CON SOLO LA CABEZA ASOMADA Y LOS UNIFORMES A UN LADO SUYO... LA VAN A PASAR MUY MAL — dijo gracioso.

El Dragón comenzó a reír a carcajadas y luego rodeó al Mago con su enorme e imponente brazo.

  • ¿Sabes que es lo que me sorprende de ti? — preguntó el Dragón.
  • ¿Que cosa? — respondió preguntando el Mago.
  • Que aún hecho mierda, sigues siendo tu — respondió el Dragón.
  • Al fin lo comprendí — dijo el Mago —. No era la máscara, era yo y solo yo... Este incidente me obligó a despertar de ese sueño en el que era un superhéroe... Es evolución Dragón, yo soy un villano.
  • ¡Ese es mi ahijado! — exclamó el Dragón con orgullo —. Me agrada lo que están haciendo tu y tus amigos, no dudes en teclearme de nuevo si estás metido en problemas... ¿De acuerdo?
  • De acuerdo, de acuerdo... De acuerdo — respondió el Mago, lentamente.

martes, 16 de septiembre de 2014

El origen de la orden - Capitulo 8 "Forjando nuevas alianzas"



09-07-2014
07:48 PM

  • ¿Estas seguro de eso? — preguntaba la Reina.
  • Por supuesto, estoy mas que seguro — respondió el Mago.
  • De acuerdo... Pero... ¿Porque? — pregunto la Reina.
  • Confió en el — respondió el Mago —. Le tengo mucha confianza Reina... Y no tengo intenciones de permitir que le den la espalda si algo llegase a suceder.
  • Estoy consciente de eso... Pero no lo se Mago... No lo se... — decía la Reina en tono inseguro.
  • No tienes porque preocuparte, el ya conoce a el Verdugo y aunque este le destruyo una vez, se mantuvo firme con la Orden, se gano la confianza... Al menos la mía — dijo el Mago.
  • Aun no se ha ganado la mía... Pero el que tu confíes en el le da cierto nivel de mi confianza en la Orden — dijo la Reina —. ¿Que vas a hacer?
  • Forjare una alianza con el — respondió el Mago.
  • ¿Incluirás a alguien mas en ella? — pregunto la Reina.
  • Tal vez... Aunque no creo... La Alianza de los mensajes mágicos solo me incluye a mi y a el Emisario — respondió el Mago.
  • Entiendo... Pues tienen mi consentimiento — dijo la Reina.
  • De acuerdo... Que no se diga mas — dijo el Mago.
  • ¿Sabes? Aun me causa gracia el hecho de que hallan estado involucrados en un escándalo y ahora sean amigos... Jajajajajaja — dijo la Reina en tono gracioso.
  • Lo se... Jajajajaja... Pero confió en el, no te preocupes — dijo el Mago.
  • Ten cuidado Mago... Debemos tener muchísimo cuidado con lo que sea que vayamos a hacer de ahora en adelante... — dijo la Reina.
  • Todo va a estar bien Reina, confiar en el, es confiar en mi — dijo el Mago, sonriéndole a la Reina.

10-07-2014
07:13 PM

El Mago llego al centro comercial Regina, era el dia que había pautado con el Emisario para encontrarse con el, ambos tenían planeado verse, reunirse y forjar juntos una alianza, el Mago confiaba en el Emisario lo suficiente como para revelarle su identidad directamente, al igual que con el Caballero, el Mago sentía que el Emisario era una persona de confianza absoluta para el, a pesar de que ambos se habían involucrado en un escándalo que aun se mantenía encendido. El Mago se detuvo en la entrada a ver a todos los que se encontraban, sabia que no pasaría desapercibido así que suspiro y entro de una vez, dio 5 pasos tras subir las escaleras y de inmediato escucho un grito de alguien llamándolo por su nombre, el Mago esbozo una sonrisa y giro su cuerpo en dirección a el muchacho que le saludaba.

  • Eres tu en tus mejores momentos — saludaba cariñosamente el Mago a el otro individuo.
  • Jajajajaja... ¿Que mas? ¿Como esta todo? — respondió al saludo el individuo.
  • Pues todo bien, ¿y a ti, como te trata la vida? — pregunto el Mago.
  • Oye vale, pues todo fino gracias a dios, me alegro por ti mi hermanito, estabas perdido vale — respondió el individuo.
  • Tu sabes que este sitio no es lo mio... — dijo el Mago, haciendo referencia al centro comercial Regina.
  • Eso lo se — dijo el individuo en respuesta —. ¿Y eso, que haces aquí?
  • Negocios... Vine a una reunión de negocios... Nada mas que eso — respondió el Mago.
  • Jajajajaja... Ya me imagino que clase de negocios son jajajaja — dijo entre risas quien acompañaba a el Mago.
  • Jajajajaja... Pedro, Pedro... No has cambiado nada jajajajajajaja — dijo el Mago, riéndose abiertamente —. Saluda a Raúl de mi parte, ¡Au revoir!Amigo mio.
  • Por supuesto... Seguro amigo... Tu y tus bromas locas como siempre vale, jajajajajajaja — dijo en respuesta y despidiéndose de el Mago, Pedro Miranda.

El Mago subió las escaleras rumbo al primer piso y se compro una barquilla, comenzó a saborearla mientras veía a un par de chicas rubias caminar muy cerca de el, sonrió al reconocer a una de ellas y les siguió entre uno de los pasillos, una de las chicas entro a una tienda y la otra quedo afuera, la chica que se quedo afuera era aquella a la que el Mago había reconocido, el Mago se paro al lado de la chica mientras continuaba comiéndose su barquilla, la chica se agacho a acariciar a un pequeño cachorro y el Mago le hablo.

  • Linda Fabiana... ¿Siempre eres así de tierna? — pregunto el Mago —. Te juro que solía pensar que eso era solo en tu cara.
  • ¿Dices que soy tierna de cara? — pregunto la chica sin girarse.
  • Hermosa de cara y tierna... Yo diría que si, tal vez un poco — respondió el Mago.
  • Tu casi nunca vienes... ¿Que haces aquí? — pregunto la chica sonriéndole, y al girar su mirada hacia el Mago exclamo —. ¡AY YO QUIERO!

El Mago le ofreció su brazo y ambos se dirigieron a comprar una barquilla para la chica.

  • ¿Entonces no me dirás que haces aquí? — pregunto la chica.
  • Lo mismo que tu... Saboreo algo dulce, delicioso y frio — respondió el Mago.
  • Tu aquí... Eso es bastante extraño... No se, hay algo que no me cuadra — dijo la chica.
  • Oye... Yo solo paseo, en serio — dijo el Mago mientras le sonreía.
  • Ujum... Ujum... Supongamos que te creo — dijo la chica mirándole de manera incrédula.
  • Tierna Fabiana, solo estoy aquí de paseo, hablo en serio — dijo el Mago mientras le miraba y sonreía.
  • ¡FABIANA! — grito la hermana de la chica desde lejos.
  • Mira, viene Fabiola — le dijo el Mago a la chica —. Nos vemos luego Fabiana Alejandra.

Luego de haber mantenido una breve conversación con Fabiana Sergio, el Mago bajo nuevamente a la entrada de el centro comercial Regina, ya era el momento de encontrarse con el Emisario, El Mago le miro de lejos, estaba acompañado por una chica, sin dudarlo dos veces el Mago se acerco a el y le abrazo colgando su brazo alrededor del cuello de este.

  • Ven, debemos hablar sobre algo importante — le dijo el Mago a el Emisario en voz baja.
  • Dame un momento ya va, ¿pero que paso? — pregunto el Emisario.
  • Solo ven, en serio es importante — dijo el Mago en respuesta.
  • Esta bien... Vamos pues — dijo el Emisario.

El Mago y el Emisario caminaron hasta el fondo de el centro comercial Regina, el Mago iba adelante, buscando un lugar seguro para revelar su identidad, mientras subían las escaleras el desespero de el Emisario por tener conocimiento sobre aquello que el Mago le diría, gano.

  • ¿Que es eso de lo que quieres hablar? — pregunto el Emisario.
  • Emisario... — dijo el Mago, sonriendo.
  • ¿Cuantas veces quieres que te diga que yo no soy el Emis... — decía el Emisario.
  • SOLO QUIERO HABLAR DE NUESTRA ALIANZA — dijo el Mago en tono alto e interrumpiendo a el Emisario.

El Emisario pareció sorprenderse de momento, se quedo perplejo, viendo a el Mago, estaba realmente atónito y anonadado por lo noticia que le estaban dando, no podía creer que este era el Mago.
Tras un par de segundos, el Emisario sonrió, frunció el ceño y ladeo su cabeza varias veces.

  • Yo sabia que tu estabas ahí.. Yo sabia... — dijo el Emisario sin poder contener su risa.
  • Yo también sabia que tu estabas ahí — dijo el Mago, riendo.
  • ¿En serio eres hacker? — pregunto el Emisario.
  • Esa es una pregunta que no se responde... Sino que se demuestra — dijo el Mago en respuesta —. Ven, charlemos un rato Emisario.

El Mago y el Emisario se sentaron en las escaleras a hablar, a el Emisario ya parecía no sorprenderle el conocer la identidad de el Mago.

  • Entonces... ¿Que? — pregunto el Emisario.
  • ¿Hay algo que quieras saber? ¿Tienes alguna duda con respecto a la Orden? — pregunto en respuesta el Mago.
  • Cuéntame todo, no seas así... — respondió el Emisario —. Quiero saber si mis sospechas son ciertas... Una si, aunque te juro que no pensé que tu fueses el Mago... Si te soy sincero pensaba que eras Christian Totesaut.
  • De acuerdo... Te contare lo que pueda y pues... Ves que no soy el jajajaja... — dijo el Mago, riendo —. No hay una Reina, es un Rey, el chico esta muy bien metido en el papel... Ya sabes, eso de “las mujeres mandan”, mola y es cierto, las mujeres son autenticas lideres para todo.
  • Interesante... Muy inteligente... Un hombre que aparenta ser mujer... Eso elimina toda sospecha... La verdad no pensaba que fuera así... O sea, todos piensan que es una Reina pero... Es un hombre... Con razón — dijo el Emisario, sorprendido al saber eso —. Es que nadie tiene una mente como la de la Reina... Nadie... Ninguna chama si te pones a ver... Pudo ser cualquiera pero no... Ahora sabiendo que es un hombre pues esta muy difícil.
  • Nunca juzgues a un libro por su portada... Nunca... — dijo el Mago, tratando de contener la risa —. Tampoco hay una Dulce Princesa, es un Dulce Príncipe.
  • ¿DE PANA? — pregunto en tono alto el Emisario —. O es homosexual o es un gran actor... Porque el papel de mujer le queda... You...
  • Sep — dijo el Mago, reteniendo con fuerza la risa entre sus dientes —. Tampoco hay un Caballero... Es una Caballera.
  • ¡LLAVE! — exclamo el Emisario casi a gritos —. Cuando Oriana sepa eso se va a picar feo, se va a picar... Se va a picar...
  • Eso lo se y créeme que va a ser muy gracioso... — dijo el Mago —. ¿Sabes la Bruja? Pues en realidad es un Brujo.
  • ¿Es en serio? — pregunto el Emisario —. ¿O sea que todos somos hombres? ¿Aquí hay puros tipos?
  • No... Jajajajajajajaja — respondió el Mago, liberando ademas su risa —. Era broma, por supuesto que hay una Reina, también hay un Caballero y una Dulce Princesa.
  • Maldito... Yo me lo creí — dijo el Emisario —. ¿Y que hay de la Bruja?
  • Pues... No existe una Bruja, en eso no te mentí, es un Brujo — respondió el Mago.
  • ¿Y la Reina es farándula vieja, cierto? — pregunto el Emisario.
  • En efecto, lo es... A ella si hay que tenerle miedo, ella sabe muchas cosas, demasiadas en realidad... — respondió el Mago —. Pero creo que ella disfruta mas el hacer que sufran por saber lo que ella sabe, que el hacer que sufran sabiendo lo que sabe.
  • ¿El Verdugo? — pregunto el Emisario.
  • Tu ya sabes quien es el... ¿O no? — pregunto el Mago.
  • Si... Lo se — respondió el Emisario.
  • ¿Estarás hasta el final? — pregunto el Mago.
  • Claro... Estaré hasta el final — respondió el Emisario.
  • De acuerdo Emisario... Volvamos, abajo nos esperan — dijo el Mago.

El Mago y el Emisario bajaron de nuevo a la entrada de el centro comercial Regina, al llegar ambos se separaron y cada uno regreso a sus grupos, el Emisario miro a el Mago de lejos y le asintió con la cabeza en manera de saludo, el Mago hizo lo mismo, ambos reían infantilmente pues ambos estuvieron involucrados en un escándalo y ahora estaban juntos en lo que podía ser el mayor escándalo en la historia de la farándula portocruzeña.

10-07-2014
08:57 PM

Ya era hora de irse, a el Mago nunca le gusto estar en el centro comercial Regina, solo fue a reunirse con el Emisario y a revelarle su identidad. El Mago emprendió su camino a casa, sin embargo le llamo la atención el ver a un chico secretear con una chica algo sobre farándula por la calle, el Mago se acerco lo mas que pudo a ellos para escuchar lo que hablaban...

  • Guao... ¿De verdad? — preguntaba la chica.
  • Si... Te lo juro, soy yo pues, todos deberían temerme — respondió el chico.
  • Vaya... En serio estoy sorprendida... ¿Tu eres hacker? — preguntaba la chica, muy sorprendida.
  • Claro... A mi me enseño a hackear el líder de Anonymous Venezuela, pero tu sabes... Esto es un secreto — dijo el chico en respuesta.
  • ¿Y que hay de los demás? — pregunto la chica.
  • Pfss... Ellos me obedecen, yo soy el hacker, yo mando, para mi todos estos faranduleros de shit no son mas que basura, escoria y puros, locos... JAJA — dijo el chico en respuesta.
  • Guao... En serio estoy sorprendida... Tu eres el Mago, con razón eres tan guao... Gracias por revelarme tu secreto, te amo— dijo la chica.
  • Yo también te amo, y porque te amo es que te digo quien soy, o sea... No me interesa ser farandulero, shia, yo soy quien manda aquí, o sea yo soy el original, el mas poderoso — dijo el chico.
  • Tu secreto esta a salvo conmigo, en serio, lo prometo por la garrita — dijo la chica ofreciéndole ademas su meñique.
  • Por la garrita mi bebe, promesa es promesa — dijo el chico entrelazando ademas su meñique con el de la chica.

El Mago miraba desde lejos como el chico le mentía a la chica confesándole ser el Mago, eso le encendió, despertó la ira que dormía en su interior, el Mago estaba realmente enojado, pero no quería arruinar ese momento que era de ellos, pues la chica no era la culpable de ello, el chico abrazaba a la chica apretándola fuertemente y la chica a el, solo cuando oyó a la chica llamar al chico por su nombre el Mago se fue.

18-07-2014
09:35 AM

  • Eres impredecible Mago — decía la voz de el Caballero.
  • Te equivocas... — dijo el Mago —. Soy predecible, el saber como actuó te hace a la vez saber como pienso... ¿O no?
  • Eso es verdad... — dijo el Caballero — . Pero ambos sabemos que era cuestión de tiempo eso de revelarte ante el Emisario... ¿O no?
  • No me revele, forjamos una alianza, que es diferente — dijo el Mago.
  • Jajajajajaja... — rio el Caballero, ladeando su cabeza una y otra vez — . ¿Sabes? Ese escándalo en el que ambos estuvieron involucrados... Jajajajajaja... En fin, esta bien... Yo ya estoy un poco añejado en esto, así que bueno... Si confías en el, de verdad, pues adelante amigo... ¿Pero de verdad estas
    seguro que el no nos va a traicionar, al igual que el Bufón?
  • Demasiado seguro diría yo, es buen chico, no como el otro— respondió el Mago.
  • ¿Sabes una cosa Mago? — pregunto el Caballero.
  • ¿Que cosa? — pregunto el Mago
  • En serio preferiría que te mantuvieras alejado de todo esto — respondió el Caballero —. Nada de esto es para ti mi amigo, en serio que no.
  • No tienes porque preocuparte Caballero... ¿Desde hace cuanto tiempo nos conocemos? — pregunto el Mago.
  • Mucho... Oye, en serio esto es un desastre colega... Realmente estoy agradecido contigo y la Reina, por haberme permitido ser parte de esto... Eres como un hermano para mi — respondió el Caballero.
  • El estar aquí te lo ganaste tu, por ser tu, amigo... No tienes nada que agradecer, eso tenlo por seguro — dijo el Mago en respuesta.
  • Te quiero hermano — dijo el Caballero, esbozando una sonrisa y rodeando el cuello de el Mago con un brazo —. Ya era hora de que llegaran, ¿no?
  • Pues si, ya era hora — respondió el Mago, mientras veía a la Reina y a la Dulce Princesa entrar en la sala del cine.
  • Holaaaaaaaaaaaaa — saludo la Dulce Princesa con su voz tierna y sonora.
  • ¿Que hay? — saludo la Reina levantando bruscamente su cabeza.
  • Ya era hora su majestad — dijo el Caballero —. Princesa, usted es bella oyó.
  • No seas necio Caballero, me sonrojo — dijo la Dulce Princesa mientras se tapaba la cara y sonreía.
  • Esta princesa es un caso serio — dijo la Reina mientras soltaba una carcajada —. JAJAJAJAJAJAJA.

Todos rieron hasta que les mandaron a hacer silencio, los cuatro miembros de la Orden disfrutaron de la película mientras charlaban, olvidándose por completo de los asuntos de la Orden, sino siendo ellos y solo ellos.

19-08-2014
07:37 PM

El Mago esperaba paciente, parado en la entrada de el parque mecánico de Plaza Mayor, tal vez esperaba a alguien importante pues aunque tenia casi media hora esperando se mostraba paciente. El Mago miro a una chica y a un chico caminar con rumbo a lo que parecía ser el lugar mas abandonado de toda Plaza Mayor, sonrió y camino hacia ellos sigiloso para que no se dieran cuenta de su presencia, la pareja se detuvo justo al final de el camino y el Mago, quien llevaba puesto un suéter, bajo con cuidado el cierre de este, de el saco su máscara y se la puso de golpe. La pareja se giro hacia a el y le miraron directo a los orificios de los ojos, el Mago les miraba a ambos, nadie dijo nada durante 5 minutos hasta que la chica hablo.

  • ¿Tu eres el Mago? — pregunto en tono serio.
  • En efecto, yo soy el Mago — respondió el Mago.
  • ¿En serio esto es tan serio como dices? — pregunto el chico.
  • Por supuesto que si, ademas, después de esto créanme que todos seremos recordados... ¿No querían eso? — pregunto el Mago.

El chico y la chica se giraron hacia ellos mismos y se miraron, se sonrieron el uno a el otro y asintieron con la cabeza.

  • ¿Cual sera nuestra prueba señor Mago? — pregunto la chica.
  • Tu voluntad ya esta probada, bienvenida a la Orden señorita Peregrina — respondió el Mago, haciéndole ademas un gesto cordial a la chica con las manos —. A ti, es a quien debo probar Arlequín.
  • Muchas gracias señor Mago... Entonces me retiro — dijo la Peregrina —. Buena suerte Arlequín.
  • Gracias Peregrina — dijo el Arlequín, agradeciéndole a la Peregrina.
  • ¿Trajo lo que le pedí señor Arlequín? — pregunto el Mago.
  • En efecto señor Mago... — respondió el Arlequín —. Señor Mago tengo miedo... ¿Que haré?
  • Eso lo se — dijo el Mago —. Aun no sabemos que haras en la Orden... Pero mientras tanto...
  • Aquí la tengo señor Mago — dijo el Arlequín, mostrándole a el Mago una mascara de ópera que llevaba en su mochila —. Usted dígame... ¿Que tengo que hacer?
  • En un tiempo indefinido una chica y un chico vendrán hasta aquí, se supone que son mejores amigos, pero les he estudiado y se que vienen a comerse a besos en este lugar... — dijo el Mago, en respuesta —. A espaldas de sus parejas, por supuesto.
  • Vaya... — dejo escapar de su boca el Arlequín, mientras levantaba las cejas —. ¿Entonces... Que debo hacer?
  • Vas a estar enmascarado, usaras esto para dormir a la chica cuando yo aparezca — respondió el Mago mientras le arrojaba a el Arlequín un pañuelo húmedo —. Asegurate de que lo respire muy bien, ¿de acuerdo?
  • ¿Que es esto señor Mago? — pregunto el Arlequín.
  • Quieres estar en la Orden, ¿si o no? Esta es tu prueba Arlequín, y créeme que es bastante sencilla — respondió el Mago.
  • Esta bien señor Mago... Si quiero estar en la Orden... Y si esta es mi prueba pues se que lo haré bien... — dijo el Arlequín en respuesta.

El Mago se retiro, dejando a el Arlequín solo en ese lugar, quien tras colocarse la máscara en su rostro se oculto debajo de una banca.

19-08-2014
10:49 PM

La pareja de la cual el Mago le había hablado a el Arlequín se acercaba lentamente a la banca mientras el Arlequín les esperaba desde su escondite. Antes de que se sentaran el Arlequín rodo hacia atrás de la Banca y se oculto detrás de esta, esperando solo a que la pareja se sentara. La chica fue la primera en sentarse, mientras el chico yacía de pie sujetándola de manos.

  • ¡HOLA, MAGO! — se oyó un grito desde unas escaleras cercanas.

La chica y el chico se giraron hacia estas y vieron a el Mago bajar de ellas, con un suéter negro puesto y su máscara de Guy Fawkes cubriendo su rostro.

  • ¿Quien eres? — pregunto el chico.
  • ¿Tu eres el Mago, no? — pregunto el Mago tras haberse acercado un poco.
  • El Mago... ¿Yo? — dijo el chico algo dubitativo.
  • Oí que tu eres el Mago de farándula por la calle, o debo decir “Farándulaplc” — dijo el Mago en tono serio.
  • Pe... Pe... Pe... Pero... Yo... No... Yo no... — decía el chico con su tez pálida y tartamudeando del miedo.
  • Los miembros de la Orden somos marionetas de la Reina... Y tu no eres una marioneta mi niño... ¿O si lo eres? — pregunto el Mago, usando su típica voz fría y profunda.
  • Sam... Saman... Samantha... Vam... — decía el chico —. Pero... ¿QUE LE HICISTE A MI CHICA?

El chico grito sin dudarlo dos veces cuando vio a la chica desmayada y a el Arlequín sujetándola en sus brazos.

  • Olvidate de ellos, tu pelea es conmigo Mago ficticio — dijo el Mago.
  • ¡Te voy a matar! — exclamo el chico.

El muchacho trato de atacar a el Arlequín, pero el Mago arrojo con fuerza su cachiporra y golpeo a el chico en la cabeza. El golpe le derribo y le hizo sangrar mucho, el chico yacía en el suelo con la cabeza rota, derramando mucha sangre.

  • Alla afuera Arlequín, hay una van, dirígete a ella pero ya y tráeme el bolso que esta en el asiento del copiloto — le dijo el Mago al Arlequín.
  • ¿Que hago con ella? — pregunto el Arlequín.
  • Déjala reposar en la banca y ve por el bolso — respondió el Mago mientras le arrojaba luego las llaves de la van a el Arlequín.

El Mago cargo a el chico y lo arrojo con fuerza sobre otra banca cercana. El chico dio muestras de dolor en su rostro y trato de levantarse, pero el Mago levanto con fuerza su pierna y le pateo el pecho para hacerle caer nuevamente sobre la banca.

  • ¿Que... Que... Vas... Que vas a... Que vas... Que vas a hacerme? — pregunto el chico forzando su habla.
  • Yo le dije señor, que los miembros de la Orden somos marionetas... Y usted aun no es una marioneta — respondió el Mago.
  • ¿Que.. Quieres... Decir... Con... Eso? — pregunto el chico esforzándose aun mas por hablar.
  • Simple, muy simple y sencillo señor Marioneta... Usted sera convertida en una, así de simple — respondió el Mago.
  • Estas... Estas... Tu estas... Estas demente — dijo el chico casi a punto de perder el conocimiento debido a la hemorragia en su cabeza.
  • JAJAJAJAJAJAJA... — rio el Mago —. Señor marioneta, la demencia es solo un paso a la grandeza.

El Arlequín se poso al lado de el Mago y le entrego su bolso color militar. El Mago le pidió a el Arlequín que se encargara de la chica y que pase lo que pase no se girara hasta que el se lo pidiera. El Mago le inyecto un sedante al chico, luego ato las piernas y el cuello de este con una soga haciendo un nudo que pasaba por debajo de la banca. Luego de eso introdujo mucho algodón en la boca de el chico y la sello con grapas. También sello la herida en la cabeza del chico con grapas para detener la hemorragia. El Mago coloco un par de tablas en forma de cruz en las palmas de las manos de este y las clavo cuidadosamente, el chico aun no despertaba, probablemente el Mago le había inyectado suficiente sedante tanto como para sedar a un elefante... Como a varios. Luego, hizo pasar varias cantidades de nailon por entre las pequeñas tablas. Acto seguido, el Mago se dedico a maquillar al chico, le pinto la cara y las manos de blanco, uso también lápiz labial en la boca y en la nariz de este... El chico despertó, no se podía mover y el Mago usaba las tablas que había clavado en las palmas de el chico para manipularle cual juguete.

  • Disfruta Arlequín, del espectáculo de el Mago-Titiritero JAJAJAJAJAJAJA — dijo el Mago, dejando escapar ademas una risa enfermiza.

El Arlequín se giro, y al ver el espectáculo dejo escapar también su risa enfermiza sin decir una palabra. Se notaba en la cara de el chico todo el desespero que sentía por querer liberarse, dejaba escapar lágrimas y trataba de luchar con el Mago, pero tratar de mover las manos en contra de la voluntad del Mago le provocaba un intenso dolor en ellas, tratar de girar su cabeza le hacia sentir que sus piernas se romperían en varios pedazos y al tratar de mover las piernas sentía que su cabeza saldría desprendida de su cuerpo.

  • ¡ALTO AHI! — grito un policía al ver tan violenta escena.

Eran dos policías, uno de ellos había desenfundado su arma y apuntaba a el Mago directamente.

  • ¡ARLEQUIN, TOMA! — grito el Mago y le arrojo su teléfono a el Arlequín —. Llama a la Reina, ella sabrá que hacer... Pero por ahora vete a un lugar seguro.

El Arlequín no dijo nada, trato de correr pero se arrojo al suelo cuando uno de los policías acciono su arma al aire, el Mago arrojo una de sus bombas improvisadas hacia ellos con la intención de sedarlos, pero los policías retrocedieron y trataron de interceptar a el Arlequín por el otro lado. Fue el Mago quien les hizo frente arrojándose encima de ellos y permitiéndole a el Arlequín escapar.

20-08-2014
12:09 AM

  • Espero que ese amiguito tuyo traiga el dinero que ofreció... Porque sino... — amenazaba uno de los policías —. ¡YO TE MATO MALDITO TERRORISTA!

El policía golpeo al Mago en el rostro, quien yacía arrodillado en el interior de un vehículo de policía, descalzo, sin camisa y con su máscara a un lado hecha pedazos y en todo su cuerpo múltiples moretones.